sábado, 8 de agosto de 2026

Vidas paralelas

¿Y si el límite que sientes entre tu piel y el mundo no fuera más que un hábito de la percepción?

Cada célula de tu cuerpo es una conversación silenciosa de carga y campo. Electricidad y magnetismo moviéndose en patrones tan precisos que parecen materia. Esos mismos campos no se detienen en el borde de ti. Continúan hacia afuera, tocando otros cuerpos, otros objetos, el aire que hay entre medias, el suelo bajo tus pies. No hay una ruptura limpia. El aislamiento que experimentamos es una historia que el sistema nervioso se cuenta a sí mismo mientras opera en una banda estrecha de conciencia.

Esto no es misticismo disfrazado. Es la extensión lógica de un universo que es continuo en lugar de particulado. La misma continuidad que permite que partículas distantes permanezcan correlacionadas también permite que los sistemas vivos del planeta permanezcan entrelazados de formas que raramente notamos. Jung lo intuyó como el inconsciente colectivo. La física apunta hacia ello a través de la no-localidad. El cuerpo simplemente lo vive en cada momento, casi siempre sin nuestro permiso ni nuestra comprensión.

El tiempo, tal como nos han enseñado a usarlo, es el más persistente de estos hábitos. La secuencia lineal —pasado atrás, futuro adelante— es una ficción útil para coordinar cuerpos en el espacio. Pero la estructura más profunda no parece respetar esa secuencia. Lo que llamamos memoria y lo que llamamos posibilidad están ambas presentes, simultáneas y accesibles. El déjà vu no es un fallo; es un breve reconocimiento de que más de un hilo está corriendo. La sensación de que la vida es una simulación no es tanto un miedo tecnológico como una intuición de que la versión que habitamos actualmente es una selección entre muchas que ya existen.

Si el continuo es real, entonces el movimiento entre esas selecciones no es un viaje en el sentido cinematográfico. Es un cambio en la frecuencia dominante de la atención. El cerebro ya sabe cómo hacerlo. Theta y delta no son estados exóticos reservados para el sueño o los santos; son anchos de banda disponibles. La mayoría de las personas pasa casi todas sus horas de vigilia atrapada en beta: útil para las tareas, rígida para la transformación. En esa ventana estrecha el mundo aparece fijo, el cuerpo aparece frágil y el sufrimiento parece inevitable.

Cambia la onda dominante, aunque sea brevemente, y la cualidad fija se suaviza. La ansiedad que se sentía absoluta puede perder su reclamo. Los patrones de enfermedad que parecían estructurales pueden reorganizarse. No porque haya ocurrido magia, sino porque el organismo dejó de insistir en una línea temporal particular como la única real. El regreso a beta es necesario; la vida ordinaria todavía lo requiere. Pero la capacidad de moverse entre estados, de forma deliberada y repetida, es la palanca práctica.

Esto no es un llamado a abandonar el mundo de los relojes y las citas. Es el reconocimiento de que el mundo de los relojes es un acuerdo local, no la arquitectura completa. La energía que anima cada célula ya participa en una conversación más amplia y silenciosa que no tiene principio ni fin. Aprender a escucharla —entrenando al cerebro para habitar frecuencias más amplias y luego regresar— es menos una práctica esotérica que la recuperación de algo que el cuerpo nunca llegó realmente a perder.

El potencial nunca estuvo en otra parte. Solo operaba en un canal que la mayoría de nosotros olvidó cómo sintonizar.

jueves, 2 de julio de 2026

La genialidad de Vincent

 Vincent van Gogh murió sin enterarse de que era grande. Vendió, según cuentan, un solo cuadro en toda su vida, y sus últimos años transcurrieron entre crisis, encierros y una soledad que ni su hermano Theo, con todo su cariño, pudo llenar del todo. Y sin embargo hoy sus lienzos están entre lo más venerado que ha producido la civilización occidental. Esa distancia entre el hombre que sufrió y el mito que quedó no es simple ironía: es una pregunta incómoda sobre qué relación guardan realmente el dolor y la belleza.

No pintaba a pesar de su cabeza, pintaba desde ahí mismo. Lo que hoy discuten los médicos —epilepsia, algo bipolar, quién sabe qué— no era un estorbo externo a su obra, era el suelo mismo del que esta crecía. En sus cartas a Theo aparece una lucidez que sorprende: él mismo decía que pintaba con una furia lenta, que el color le hacía falta casi como el aire. Y ahí hay algo que cualquiera que haya pasado por una mala racha puede reconocer sin necesidad de libros: a veces uno no crea para sanar, crea porque es la única forma de seguir de pie dentro de algo que de otro modo lo tumbaría. Van Gogh no convirtió su dolor en oro. Encontró, nada más, el único idioma que le permitía sostenerlo sin romperse del todo.

Tampoco fue casualidad que muriera pobre. Vivió al margen de un mercado que en su época apenas empezaba a tolerar que alguien rompiera las reglas de la pintura académica. Dependía del dinero de su hermano, un marchante que creía en él a ciegas pero no lograba venderlo. Y resulta que la misma sociedad que hoy paga fortunas por sus cuadros es, en el fondo, la misma que lo dejó morir sin un centavo. El cuadro no cambió. Cambió quien lo miraba. Y eso dice algo bastante duro sobre cómo reconocemos el talento de la gente: casi siempre tarde, casi siempre cuando ya no le sirve de nada a quien lo tenía.

Lo que nos dejó, entonces, no son solo imágenes bonitas colgadas en museos. Es la prueba de que un ser humano necesita dejar algo atrás incluso cuando el presente se le vuelve invivible. Pintó más de ochocientos cuadros en apenas diez años, la mayoría en sus últimos dos, como si intuyera —sin poder explicárselo— que su verdadero hogar no era esa época que lo rechazaba, sino un futuro que todavía no llegaba. Hay algo profundamente humano en eso: hablarle a gente que ni siquiera ha nacido, cuando el mundo de uno se ha vuelto un lugar hostil para quedarse.

Y aquí está lo que no se resuelve fácil: ¿hay que admirar el sufrimiento porque dio belleza, o hay que lamentar que la belleza haya costado tanto? Ninguna respuesta cómoda alcanza. Sería una crueldad convertir su enfermedad en el precio necesario del genio —esa idea, de hecho, le ha hecho daño a muchísimos artistas después de él, convencidos de que había que sufrir para valer algo—. Pero también sería mentira decir que su pintura puede separarse de la forma particular, dolorosa, en que él veía el mundo.

Van Gogh no tuvo la vida tranquila que hubiera merecido, ni el dinero que le habría aliviado tantas cosas. Pero dejó algo que sobrevive a las dos carencias: la prueba de que alguien puede mirar el cielo de noche, verlo arder de angustia y de movimiento, y devolvérnoslo transformado en algo que, siglo y medio después, todavía nos hace detenernos y levantar la vista.​​​​​​​​​​​​​​​​

martes, 13 de mayo de 2025

Frases que ayudan

A lo largo de nuestras vidas, todos enfrentamos momentos de incertidumbre, dolor o frustración. En esos instantes, las palabras pueden convertirse en anclas poderosas que nos ayudan a mantener la calma y la perspectiva. A través de mis propias experiencias, he reunido una serie de frases que se han convertido en mis mantras personales. Estas frases no solo me han brindado consuelo, sino que también me han enseñado valiosas lecciones sobre la vida. En este artículo, compartiré contigo estas cinco frases, explicaré cómo usarlas de manera efectiva y ofreceré reflexiones personales para que puedas incorporarlas en tu propio camino.

Frase 1: "Todo está bien, Dios está a cargo"

Esta frase es un recordatorio de que, aunque las circunstancias parezcan caóticas o fuera de nuestro control, existe un orden mayor en el universo. Ya sea que creas en Dios, en el universo o en una fuerza superior, la idea es la misma: hay un plan más grande del que no siempre somos conscientes. Cuando nos sentimos abrumados, esta frase nos invita a soltar la necesidad de controlar cada detalle y confiar en que todo está bien tal como es.

Repite esta frase mentalmente cuando sientas que las cosas escapan de tu control. Si es necesario, escríbelo y léelo en voz alta. Úsala en momentos de ansiedad o desesperación, cuando percibas que no puedes cambiar lo que está sucediendo a tu alrededor. Es especialmente útil cuando te das cuenta de que tu deseo de que las cosas sean diferentes solo te genera más sufrimiento.

Recomendaciones

• Encuentra un lugar tranquilo y repite la frase lentamente, dejando que cada palabra se asiente en tu mente. 

• Reflexiona sobre lo que significa "estar bien" para ti. No se trata de que todo sea perfecto, sino de aceptar que la realidad tiene su propio orden. 

• Si la fe es parte de tu vida, imagina que le estás entregando tus preocupaciones a esa fuerza superior.

Recuerdo una época en la que mi vida parecía desmoronarse: problemas laborales, preocupaciones familiares y una sensación constante de que nada estaba en su lugar. Me aferraba a la idea de que todo tenía que ser como yo quería, pero eso solo aumentaba mi frustración. Un día, agotado, me repetí esta frase: "Todo está bien, Dios está a cargo". Poco a poco, sentí un alivio profundo. No porque las cosas cambiaran de inmediato, sino porque entendí que no todo dependía de mí. Aprendí que la realidad no tiene que ajustarse a mis expectativas para estar bien; simplemente es, y está bien como es.

Frase 2: "Esto también pasará"

La vida es un flujo constante de altos y bajos. Nada, ni lo bueno ni lo malo, dura para siempre. Esta frase nos recuerda lo efímero de todas las cosas y nos ayuda a mantener la perspectiva en momentos difíciles. Saber que el dolor, la tristeza o la dificultad son temporales puede ser un bálsamo para el alma. Usa esta frase cuando estés atravesando un momento especialmente duro, ya sea una pérdida, un fracaso o una situación de estrés. Repítela para recordarte que, aunque ahora parezca insoportable, este momento no durará para siempre. También puedes usarla en momentos de felicidad para apreciar el presente, sabiendo que es fugaz.

Recomendaciones

• Combina esta frase con una respiración profunda: inhala mientras piensas "esto también" y exhala con "pasará". 

• Lleva un diario donde anotes las dificultades que enfrentas y revisa después cómo pasaron con el tiempo. 

• Úsala como un recordatorio para no aferrarte demasiado ni a lo bueno ni a lo malo.

Hace un tiempo atrás, pasé por una ruptura dolorosa que me dejó devastado. Sentía que el dolor nunca terminaría, que siempre llevaría esa carga. Mi madre me dijo: "Esto también pasará". Al principio, no le creí, pero con el tiempo, empecé a notar pequeños cambios. El dolor se suavizó, y aunque la experiencia me marcó, aprendí que incluso las heridas más profundas sanan con el tiempo. Ahora, cuando enfrento desafíos, me repito esta frase para recordarme que todo es temporal.

Frase 3: "Es lo que es"

Esta frase es una invitación a la aceptación radical. En lugar de resistir o juzgar la realidad, nos anima a reconocerla tal como es, sin agregarle capas de interpretación o deseo. Aceptar no significa resignarse, sino liberarse del sufrimiento que proviene de querer que las cosas sean diferentes. Úsala cuando te encuentres luchando contra una situación que no puedes cambiar, como un error del pasado, una decisión ajena o una circunstancia inevitable. Repítela para recordarte que la realidad es lo que es, y que tu paz interior no depende de cambiarla, sino de aceptarla.

Recomendaciones

• Practica esta frase frente a un espejo, mirándote a los ojos mientras la dices. 

• Identifica las emociones que surgen cuando resistes la realidad y observa cómo disminuyen al aceptarla. 

• Úsala como un primer paso antes de decidir cómo actuar frente a un problema.

Una vez, cometí un error en el trabajo que me costó una oportunidad importante. Durante semanas, me torturé pensando en cómo podría haberlo evitado. Un día, me dije: "Es lo que es". En ese momento, algo cambió. Dejé de pelear contra el pasado y empecé a enfocarme en lo que podía aprender de la experiencia. La aceptación me permitió avanzar con claridad y propósito, en lugar de quedarme atrapado en la frustración.

Frase 4: "Déjalo ser"

Similar a la icónica "Let it be", esta frase nos invita a permitir que las cosas sigan su curso natural sin intervenir constantemente. A veces, nuestra necesidad de controlar o acelerar los procesos solo genera más tensión. "Déjalo ser" es un llamado a la paciencia y la confianza en que todo se resolverá a su debido tiempo. Utiliza esta frase cuando sientas la urgencia de forzar una solución o cuando estés impaciente por ver resultados. Repítela para recordarte que algunas cosas necesitan tiempo y que tu intervención no siempre es necesaria. Es especialmente útil en situaciones donde el cambio es inevitable, pero no inmediato.

Recomendaciones

• Asocia esta frase con un gesto físico, como abrir las manos, para simbolizar que estás soltando el control. 

• Úsala en combinación con una pausa: detente, respira y deja que las cosas fluyan. 

• Reflexiona sobre ocasiones pasadas en las que dejar ir resultó en algo positivo.

En una ocasión, estaba esperando una respuesta importante sobre un proyecto. Cada día sin noticias me llenaba de ansiedad, y empecé a considerar enviar correos de seguimiento constantes. Entonces, me recordé: "Déjalo ser". Confié en que la respuesta llegaría cuando fuera el momento adecuado. Sorprendentemente, la espera me dio tiempo para reflexionar y mejorar otros aspectos del proyecto. Cuando finalmente llegó la respuesta, estaba más preparado y tranquilo.

Frase 5: "Lo mejor está por venir"

Esta frase es un antídoto contra el pesimismo y la desesperanza. Nos recuerda que, incluso en los momentos más oscuros, el futuro puede traer cosas maravillosas. Es una invitación a mantener la esperanza y a creer que las dificultades actuales no definen lo que está por venir. Úsala cuando te sientas desanimado o cuando las circunstancias parezcan insuperables. Repítela para motivarte a seguir adelante, recordando que el presente no es el final de la historia. También puedes usarla como un mantra diario para cultivar una mentalidad optimista.

Recomendaciones

• Escribe esta frase en un lugar visible, como tu escritorio o tu espejo, para verla todos los días. 

• Visualiza algo positivo que podría surgir de tus circunstancias actuales mientras la repites. 

• Úsala para cerrar un día difícil, como un recordatorio de que mañana puede ser mejor.

Después de un año particularmente difícil, en el que enfrenté varios reveses personales y profesionales, me sentí tentado a rendirme. Sin embargo, me aferré a la idea de que "lo mejor está por venir". Esta frase me dio la fuerza para seguir trabajando en mis metas, y con el tiempo, nuevas oportunidades surgieron de lugares inesperados. Aprendí que, aunque el camino sea difícil, siempre hay espacio para la esperanza y el crecimiento.

Las frases que comparto contigo no son solo palabras; son herramientas poderosas para navegar los altibajos de la vida. Cada una ofrece una perspectiva única: confianza en un poder superior, reconocimiento de la impermanencia de las cosas, aceptación de la realidad, paciencia y optimismo. Te invito a que las pruebes en tu día a día, especialmente en momentos de desafío. Escríbelas, repítelas y, sobre todo, reflexiona sobre su significado en tu propia vida. Con el tiempo, verás cómo estas simples palabras pueden transformar tu forma de enfrentar el mundo.



lunes, 5 de mayo de 2025

Dicotomía psicológica



La mente trabaja con dicotomías. Entendiendo por dicotomía como la división o clasificación de algo en dos partes, categorías o conceptos opuestos, mutuamente excluyentes o contradictorios, como verdadero/falso, bueno/malo o blanco/negro. Implica una separación clara sin términos medios.


Estoy convencido que la mente trabaja de esta manera como mecanismo de protección y defensa. Anda siempre en guardia para que información posiblemente dañina no entre o cualquier otra idea que vaya en contra de lo que ya pensamos o creemos.


Como una posible consecuencia de este funcionamiento, se puede deducir que exista una dicotomía emocional. Todas las personas vivimos y convivimos dentro de un amplio espectro de dicotomías emocionales. 


Si la dicotomía es leve y esperada por nuestra mente, la persona funcionará de manera equilibrada, sin vestigios de emociones agudas o molestas. Si esa dicotomía emocional sube a niveles un poco mas intensos, puede que la persona muestre signos claros del diagnóstico de ciclotimia, la suelo llamar la versión leve de la bipolaridad. Mientras si la persona muestre signos de dicotomías emocionales agudas o exageradas suelen ser diagnosticadas con el desorden de bipolaridad, bien sea tipo uno o dos.


Hoy en día los jovenes utilizan esta palabra erróneamente, sin filtros ni razones, y lo que realmente quieren decir que la persona es temperamental porque cambia de humor de formas drástica y momentánea. Si bien es cierto que una persona con el diagnóstico de bipolaridad puede presentar dichas características, ese no es la razón de su diagnóstico. Aparte que los familiares y amigos de personas clínicamente diagnosticadas con este trastorno te agradecerán no utilizarlo tan someramente, pues hay que estar agradecidos que esa persona a la que llamas bipolar, realmente no lo sufre, de lo contrario tu también sufrirías mucho por el padecimiento de esa persona. El llamado es a la empatía y el respeto.


Si te da curiosidad de saber como es el trastorno bipolar, clínicamente hablando, te explico que se caracteriza por cambios extremos en el estado de ánimo, energía y comportamiento. Para un diagnóstico preciso, un profesional de la salud mental, generalmente un psiquiatra, realiza una evaluación clínica basada en los criterios del DSM-5-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales). Los signos más claros y precisos para identificar el trastorno bipolar, divididos en sus principales manifestaciones: episodios maníacos, hipomaníacos y depresivos, junto con consideraciones diagnósticas.


Signos Principales del Trastorno Bipolar


1. Episodios Maníacos (Trastorno Bipolar I)

Un episodio maníaco es un período de al menos 7 días (o menos si requiere hospitalización) con un estado de ánimo elevado, expansivo o irritable, acompañado de un aumento notable de energía o actividad. Se necesitan 3 o más de los siguientes síntomas (4 si el ánimo es solo irritable):


- Grandiosidad o autoestima inflada: Sentimientos exagerados de importancia o creencias en habilidades extraordinarias (p. ej., pensar que pueden cambiar el mundo sin experiencia previa).

- Disminución de la necesidad de dormir: Dormir solo 3-4 horas por noche sin sentirse cansado.

- Habla acelerada o presurizada: Hablar rápido, difícil de interrumpir, o cambiar de tema constantemente.

- Fuga de ideas o pensamientos acelerados: Sensación de que los pensamientos van demasiado rápido o saltan de una idea a otra.

- Distractibilidad: Incapacidad para concentrarse, fácilmente distraído por estímulos externos.

- Aumento de actividad dirigida a objetivos: Hiperactividad en el trabajo, vida social o proyectos, a menudo sin planificación adecuada.

- Conductas de alto riesgo: Participar en actividades con consecuencias potencialmente graves, como gastos excesivos, inversiones imprudentes, conductas sexuales impulsivas o abuso de sustancias.


Nota Importante: Los episodios maníacos son lo suficientemente graves como para causar deterioro significativo en el funcionamiento social, laboral o requerir hospitalización. Pueden incluir síntomas psicóticos (delirios o alucinaciones) en casos severos.


 2. Episodios Hipomaníacos (Trastorno Bipolar II)

Similar a la manía, pero menos intensa, un episodio hipomaníaco dura al menos 4 días consecutivos y presenta los mismos síntomas, pero no causa deterioro significativo ni requiere hospitalización. Las personas pueden sentirse muy productivas o "en su mejor momento", pero familiares o amigos notan un cambio inusual en el comportamiento.


3. Episodios Depresivos

Los episodios depresivos duran al menos 2 semanas y presentan 5 o más de los siguientes síntomas, incluyendo al menos uno de los primeros dos:

- Estado de ánimo deprimido: Sentirse triste, vacío o desesperanzado la mayor parte del día.

- Pérdida de interés o placer: Falta de interés en actividades previamente disfrutadas (anhedonia).

- Cambios en el peso o apetito: Aumento o pérdida de peso significativa (>5%) sin intención, o cambios en el apetito.

- Alteraciones del sueño: Insomnio o hipersomnia (dormir demasiado).

- Agitación o retraso psicomotor: Movimientos o habla lentos, o inquietud observable por otros.

- Fatiga o pérdida de energía: Sensación de cansancio constante, incluso sin actividad.

- Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva: Pensamientos negativos sobre sí mismo o culpa desproporcionada.

- Dificultad para concentrarse: Problemas para tomar decisiones o mantener la atención.

- Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio: Ideas suicidas, planes o intentos.


La depresión bipolar tiende a incluir síntomas como irritabilidad, hipersomnia, aumento de peso y cambios de ánimo impredecibles, diferenciándose de la depresión unipolar.


4. Episodios Mixtos

Ocurren cuando se presentan síntomas maníacos/hipomaníacos y depresivos simultáneamente (p. ej., sentirse eufórico pero con pensamientos suicidas). Estos son difíciles de diagnosticar y aumentan el riesgo de suicidio.


5. Ciclos Rápidos

Algunas personas experimentan 4 o más episodios (maníacos, hipomaníacos, depresivos o mixtos) en un año, lo que se conoce como ciclación rápida. Esto indica una forma más severa del trastorno.


Tipos de Trastorno Bipolar


- Bipolar I: Al menos un episodio maníaco, con o sin episodios depresivos.

- Bipolar II: Episodios hipomaníacos y depresivos, sin episodios maníacos completos.

- Ciclotimia: Síntomas hipomaníacos y depresivos crónicos durante al menos 2 años, pero menos intensos que en Bipolar I o II.

- Trastorno Bipolar No Especificado: Características bipolares que no cumplen criterios completos.


El diagnóstico preciso es crucial porque el tratamiento del trastorno bipolar (estabilizadores del estado de ánimo, psicoterapia) difiere del de otras condiciones. Los antidepresivos, por ejemplo, pueden desencadenar manía si se usan sin estabilizadores. Un psiquiatra experimentado puede diferenciar el trastorno bipolar de otras afecciones y diseñar un plan de tratamiento adecuado.


Mi recomendación: Si sospechas que tú o alguien más tiene estos síntomas, consulta a un psiquiatra especializado. Puedes buscar ayuda a través de líneas como la Línea de Vida para Crisis y Suicidio (988) en EE. UU. o servicios locales de salud mental.


Si necesitas más detalles o información sobre tratamientos, déjame saber.


sábado, 21 de septiembre de 2024

Te tengo un chisme

 Si abriste este mensaje más rápido de lo normal, quizás te gusten los chismes o por lo menos te entretienen :) 

Los chismes son comunes y hasta esperados. En un principio es bueno aprender a separarlos en dos categorías básicas: los buenos y los malos.

Un buen chisme no suele ser ese de sustancia jugosa, tristemente los de contenido positivos hacia una persona raramente se difunde como polvorín, mientras que los de contenido negativos si lo hacen.

Existe un cierto morbo de enterarse de los pormenores de la vida o las acciones de una persona, mientras más conocida por tu grupo sea, como que mayor relevancia tiene.

Me parece que es positivo y astuto mantener siempre presente la realidad de los rumores y los chismes siempre se van a esparcir, con buena y mala voluntad, lo que hay que hacer es no ser parte de la red que los disemina, que el chisme no pase de ti.

Recomendaciones para cuando te llegue un chisme de alguien:

1. Observa el morbo o el entusiasmo de la persona que te lo está contando, si es evidente y hasta exagerado, tenle desconfianza a esa persona, pues mañana puede hacer lo mismo contigo y tu reputación.
2. Escucha y analiza la historia o el cuento. Búscale primero la intención. ¿Cuál es el motivo real que se esconde detrás de esa información? Puedes olfatear que hay alguien que desea hacerle daño a otra persona por cualquier motivo. De ser así, detén a la persona, comunícale que no deseas saber más sobre el asunto y pasa la página. No te conviertas en cómplice de lo que hoy conocemos como desinformación.
3. Si conoces bien a la persona que es objeto del chisme, trata de contactarla y pregúntale directamente la verdad. Habrá quien querrá evitarte o tratará de disimular, pero en la mayoría de los casos te enterarás de que toda historia siempre tiene dos o más ángulos o verdades, y no somos quienes para juzgar a nadie. Solo Dios juzga en verdad.

La persona que disfruta chismear lo puede hacer por muchos motivos, dentro de los cuales están: 

• Mecanismo de adaptación: la persona usa el chisme para sentirse mejor consigo misma y de sus desavenencias y desventuras, es decir, su vida no luce tan mala frente al chisme que está contando.

• Envidia: existen personas que son envidiosas que utilizan el chisme como un arma para destruir o por lo menos socavar la tan apreciada pero frágil reputación de una persona. Que tan difícil y complicado puede llegar a ser la construcción de una buena reputación y que tan fácil y veloz puede ser su destrucción. Recordemos lo sucedido con el famoso golfista Tiger Woods hace una década atrás. 

• Baja autoestima: la persona que tiene poco valor hacia si misma suele no tener una vida ni interesante y menos ocupada. Por eso le sobra el tiempo y la disposición para hablar acerca de los demás e inmiscuirse en problemas ajenos que no le competen. Por el contrario, la persona con buena autoestima, como consecuencia de su justo valía, entiende y conoce sus propias fortalezas y debilidades y no tiene tiempo ni deseos de perder su valiosa energía dañando la imagen o reputación de otro ser humano.

• Sensación de poder: el hecho de poseer información, si se quiere, privilegiada de otra persona, puede dar la falsa ilusión de poder. La persona se siente que de alguna manera tiene en sus manos “el poder” de destruir a l otra persona.

• Altruismo: en pocas y contadas excepciones, las personas compartimos este tipo de información para proteger a familiares y amigos de posibles amenazas latentes de parte de la persona de la cual se esta hablando. Si se cree que la persona ha estafado a alguien, ha maltratado a su pareja, o ha abusado de alguna manera a otras personas, lo lógico y responsable es propagar esta información. Este es el único motivo válido para compartir información ajena, siempre teniendo en cuenta de que lo hacemos desde el corazón, con la verdadera buena intención de proteger a los demás. Mucha gente puede esconderse detrás de esta razón para hacer sus propias fechorías de lo que llamo sadismo social.

En muchos casos podemos fácilmente caer en la tentación de mostrar la famosa señalización de virtud, que es creer que somos moralmente superiores a los demás porque supuestamente no cometemos ese tipo de errores o procederes. Nada más alejado de la realidad. En lo particular, me gusta dar siempre el beneficio de la duda antes de saltar a cualquier conclusión. Si no conoces la historia de la persona y sus motivadores no es recomendable armar ningún tipo de juicio ni señalamiento hacia otra persona.

A toda persona que le observe de cerca, como suelo decir, con lupa, y peor aún con microscopio en su vida siempre se van a encontrar verdades ocultas que de salir a la luz y a la superficie serían un verdadero escándalo, capaz de producir una ignominia u oprobio hasta el mejor pintado.

Siempre es bueno recordar todos los aspectos positivos de la persona criticada o juzgada. Si esa persona ha hecho en su mayoría mayor bien y tuvo un solo desliz, es comprensible. Si la persona ha cometido el mismo error en repetidas ocasiones, entonces podemos estar frente a un mal hábito digno de observación y rechazo.

Por esta razón y muchas otras, es mejor siempre partir de la regla de oro: No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hagan a ti. Que es el invertido de trata a las demás personas como desearías que te traten. 

Se me vienen varios pasajes de la Palabra de Dios a la mente con este tema, parafraseando: 
Con la vara que juzgues serás juzgado. 
¡¿Como criticas la paja que tu hermano tiene en el ojo mientras tú tienes una viga en el tuyo?! 
El que no haya pecado que tire la primera piedra. 

Mientras seamos humanos, todos, sin excepción, vamos a cometer diferente tipo de errores. Que tu no cometas los mismos que otras personas o consideres los de ellos peores que los tuyos es solo cuestión de creencias y percepción. Es como Dios lo explica en Su Palabra: nadie está libre de pecado, todos hemos fallado. Todos los pecados, por pequeños que parezcan, siguen siendo pecado. No hay diferencia entre pensar algo y hacerlo. El único pecado que se diferencia y no tiene el perdón de Dios (dicho por Jesucristo) es el pecado contra el Espíritu Santo o el Espíritu de Dios.

Por lo tanto, te recomiendo que te mantengas alejado(a) de la tentación de esparcir chismes en contra de cualquier persona, y siempre corrobora toda la información.

Dile NO al chisme! 



 

lunes, 15 de enero de 2024

¿Estás listo para el 2024?

No soy adivino, así que no tengo ni idea de lo que vaya a suceder este año, como en cualquier otra época. Lo que si puedo intuir es que es mejor estar preparado para lo que venga. No sé si estás de acuerdo conmigo. Yo creo que mientras más información y herramientas tengamos, mejores decisiones podemos tomar. ¿cierto?

Lo primero que puede ayudar es saber que la vida es dinámica, no es estática, no va en línea recta. Es más bien como un biorritmo. Creo que fue el filósofo Heráclito el que dijo que lo único constante en la vida es el cambio.

Si esto es cierto, y creo que lo es, el primer paso lógico es entender y aceptar esta realidad. En todo lo que hagamos en la vida va a haber momentos en que estemos en la cima y luego vamos a caer al fondo. Puede ser en relaciones, emprendimientos, salud, dinero, trabajo, etc. 

Manteniendo la perspectiva de esta realidad a lo largo de la vida nos permite ser más objetivos con la preparación. Nadie ni nada permanece en el tope de por vida, ni tampoco nadie permanece en el fondo de por vida. Cuando estés arriba recuerda que eventualmente vas a caer, y cuando estés abajo recuerda que siempre se sube.

Me parece que una de las cosas más importantes para mantener presente es el hecho que la esencia no puede ni debe cambiar. Quiero decir con esto que quien eres no se altera ni se transforma por los cambios de la vida. Piensa un momento: si tienes mejor o peor estado de salud eso no cambia quien eres. Por supuesto, te vas a sentir diferente, pero no cambia tu esencia. Si tienes más o menos dinero tampoco cambia quien eres en realidad. De hecho, la carencia y la abundancia de dinero solo resalta quien eres en realidad. Si eres lo que conocemos como una “buena” persona, vas a ser más de eso. Lo contrario aplica.

La primera vez que hacemos contacto con esta perspectiva puede molestar o deprimir. Pero cuando se analiza y se medita en ella da una gran paz, serenidad y hasta seguridad. Piénsalo, es como que ya puedes “predecir” el futuro. El saberlo te hace querer a aprender a disfrutar más los picos, a extenderlos lo máximo posible y a prepararte mejor para las caídas. También te da fuerza y esperanza cuando caes en los valles del suplicio porque tienes plena certeza que vas a salir de esas, como antes, como siempre.

La mejor noticia para esto es que somos seres con resiliencia, lo que quiere decir que tenemos todas las capacidades en nosotros mismos para salir adelante, aguantar, soportar y mejorar cualquier situación. Ahora bien, para aquellos que creemos en Dios esta es una verdad aun mayor y mejor, porque sabemos y confiamos que Dios está con nosotros, de nuestro lado, nos cuida, proteja y guía en todo momento. De El viene toda la fuerza y el amor que necesitamos para seguir adelante y hacer de esa vida una verdadera aventura fascinante y hasta divertida. 

Sigamos adelante con todo, si se puede, y como dice San Pablo en la carta a los Filipenses, capitulo cuatro: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”

Feliz 2024 para todos, nos vemos en la cima.

sábado, 25 de noviembre de 2023

Hiking

Hoy volví a acompañar a mi esposa a subir cerro. Al rato de estar caminando, ya cansado por mi sobrepeso, me paso por al lado, caminando a zancadas un hombre con aspecto indio o hawaiano, con cabello largo liso, amarrado en forma de cola de caballo. Iba descalzo , como si nada. Yo con zapatos, me dolía todo.


Eso me hizo pensar en una analogía. Gente en pueblos en Africa nunca han usados zapatos en toda su vida. Caminan siempre descansos. Tanto las palmas de sus pies como las de sus manos han formado grandes callos. A tal punto que gran parte de las temperaturas altas o bajas no afectan tanto ni piedras u objetos punzante. Es como una capa protectora, regalo de la naturaleza.


Todos nacemos con estas palmas suaves y delicadas, pero solo aquellos que la usan a diario, y se esfuerzan logran formar esa capa protectora.


Pienso que las nuevas generaciones no solo necesitan tener palmas gruesas, también pieles gruesas, para que nada les afecte y puedan resistir a los vaivenes de la vida.


Nos hace falta hacer crecer las capas protectoras de nuestras creencias principales e importantes, como los valores, la moral y los buenos principios. 


El sentido del amor propio y el amor al ajeno. El patriotismo, el amor a la historia verdadera, a nuestro pasado, de donde vinimos y quienes somos.


De manera tal, que cuando alguien, sea quien sea, nos quiera hablar mal o en contra de lo nuestro, no le demos importancia y lo ignoremos, con la certeza y convicción de saber quienes somos y cuanto valemos en realidad.


Al que no le gusta, se puede ir por donde vino.

lunes, 30 de octubre de 2023

Coaching peligroso

He escuchado unas tantas historias de mis pacientes en donde me narran sus experiencias previas con los llamados “life coaches”.

Por el bien de todos y la salud mental de muchos, hay que comenzar por definir qué es un life coach y cuáles son áreas de trabajo.

Un life coach puede ayudarte a aclarar tus objetivos, identificar obstáculos que te estén frenando y luego idear estrategias para superar cada obstáculo.

Hasta este punto, todo va bien. El problema es cuando estos life coaches saltan la delgada línea de la salud mental de sus clientes (tristemente sucede muy a menudo) y juegan a ser psicólogos, sin preparación formal ni instrucción alguna, y mucho menos permiso legal para hacer tal cosa.

Por mejores intenciones que tengan, y lo “lógico” que puedan llegar a sonar sus “consejos”, se corre el peligro de caer en espirales emocionales, complicados de atender y, en ciertas ocasiones, con finales tenebrosos.

Traigo a colación un ejemplo simple pero profundo. El life coach se ha preparado para entender y ayudar el establecimiento de metas, asegurar su cumplimiento y apoyo para el camino. Pero en ningún momento estudia ni se prepara para comprender la complejidad de la mente humana, su comportamiento y mucho menos, las dolencias que dicha mente pueda llegar a padecer. 

Digamos que una persona sufre de trastorno bipolar tipo 1. Quizá el life coach lo comienza a entrenar en un episodio de claridad mental, en donde su cliente luce “normal”. De repente, bien sea por falta de medicamentos y asesoría médica y psicológica especializada, esa persona pasa a un episodio maniaco. El coach puede llegar a pensar que la “pega de home run” con su cliente, porque dicho cliente es capaz de conseguir hacer muchas cosas en poco tiempo, y quizás hasta logre cosas impresionantes. Aparte que su testimonio va a sonar como una película de fantasía. 

Al tiempo, quizás semanas o meses, esa misma persona puede entrar en un episodio depresivo severo. El coach, no va a entender lo que está sucediendo y va a querer “aconsejar” a la persona a cosas que no son realistas para el caso. Quizás pueda llegar al punto, sin querer, que lo empuje hacia quitarse la vida. Así de delicado es el asunto. No exagero.

Por esta y muchas otras razones, es que me doy a la tarea de escribir sobre este tema tan delicado y común en nuestra sociedad. En donde quiero ser la voz que proclama que todas las personas deben limitar sus trabajos hasta los límites de su competencia profesional, y en ninguna circunstancia, excepto ciertas condiciones especiales, cruzar el umbral de conocimientos y experticias necesarios para atender casos complejos como las psicopatologías. 

Hasta pronto.

sábado, 28 de enero de 2023

Padres que dejan abierta la sexualidad de sus hijos son abusadores

Viendo al comediante venezolano George Harris el otro día, hablando acerca del escabroso tema de la definición sexual de los niños por parte de los padres, sentí la profunda necesidad de poner mis dos centavos sobre este tema.

He aprendido a través de los años que, para poder tener una actividad placentera, y simultáneamente cuente con propósito y eficacia, esta debe poseer cierto número de normas y reglas que se cumplan para que pueda funcionar. Es como tratar de armar un juego sin reglas. Ese juego esta destinado a fracasar y no tener sentido alguno, aparte de ser muy aburrido.

Es por esta sencilla razón por la cual recomiendo que solo personas conscientes e informadas lean el contenido y propongan sus ideas, concordancias y desacuerdos en forma respetuosa y profesional. La única forma que conozco de poder debatir acerca de cualquier tópico en la vida es que ambas partes posean información y nivel de educación similares para que sea justa y que valga la pena. De lo contrario, sería solo una guerra emocional incongruente.

Aclarada las reglas de “juego”, explico el enunciado anterior. Después de haber estudiado y meditado acerca de la conducta humana y sexual por más de treinta años, me siento en la facultad y posición de poder plantear una opinión profesional educada a este respecto.

Una de las principales funciones y deberes de los padres es cuidar y guiar al bienestar general de sus críos. Dicho esto, eso incluye el conocimiento previo de la falta e incapacidad del infante y adolescente de poder tomar decisiones conscientes positivas para su vida futura. Biológicamente, la persona a esa edad carece del razonamiento lógico y madurez suficiente para poder tomar decisiones que impacten su vida en cualquiera de las dos direcciones. Esa es función de los padres hasta que la persona desarrolle esa facultad.

Al decir que un infante, bien sea recién nacido o con más edad, lo dejen “escoger” su sexualidad, y peor aún, su género, demuestra muchas deficiencias de los padres. No es lo mismo enseñarles, después de cierta edad, a que sea más independientes, dejando que escojan lo que se quieran poner para vestir entre una corta opción de posibilidades, a que ellos “decidan” su sexualidad y su género.

El lóbulo frontal del cerebro, el cual es la parte ejecutiva, en su zona prefrontal, justo detrás de lo que llamamos la frente en la cara de una persona, se encuentra una pequeña zona que determina lo que se conoce como el raciocinio y el “juicio”. Esa parte del cerebro no se desarrolla a plenitud sino hasta después de los veintiún años. Leyendo ciertas historias acerca de este tema en las redes sociales llego a pensar que muchos de esos padres carecen de esa parte del cerebro, sin importar la edad cronológica que tengan.

La sexualidad es una conducta, un comportamiento que uno aprende a desarrollar con el tiempo y las experiencias. Como conducta al fin, se puede modificar, cambiar, aumentar, disminuir y hasta eliminar (no lo recomiendo). Pero jamás debe ni puede definir el carácter y mucho menos la esencia de un ser humano. Somos y vamos mucho más allá de los gustos o placeres sexuales.

A todos aquellos padres quede alguna u otra forman obstaculicen el natural desarrollo de la sexualidad de sus hijos, deben ser objeto de investigación y procesamiento judicial por parte de las partes competentes. Si un padre o una madre, quizás ambos “apoyan” a que su hijo(a) decida cuando crezca que quiere ser de genero y sexualidad, lo mas probable es que oculten una agenda muy oscura. Con tan solo preguntarse por qué y para qué quiero que eso sucede, y cuáles son los beneficios y desventajas de hacerlo, se puede deducir fácilmente que debe haber un interés sexual oculto o simplemente una proyección de una frustración sexual por parte de esos progenitores.

Mi recomendación profesional es que esos padres deben buscar ayuda psicológica profesional antes de cometer “abortos emocionales y existenciales” en su decendencia.

Ahora, para colmo, nos hemos convertido en una sociedad culturalmente pobre y delicada. En donde ya casi nada se puede decir o hacer referencia a algo o alguien sin que haya alguien ofendido o resentido. Eso no tienen el más mínimo sentido. A toda esa gente les recomiendo trabajar su auto estima y dejar que el tiempo, ese gran maestro, les vaya creando una piel lo suficientemente gruesa para que nada los hiera y todo les resbale, para todo lo demás, hay vaselina.

Si una persona tiene sobre peso, como quien escribe, esa persona esta gorda. Eso es una verdad absoluta como el mismo elefante. Yo no voy a apoyar ni a incitar a la gente a que descaradamente y adrede insulte a otra persona, pero las cosas hay que llamarlas por su nombre. Punto y se acabó, fin de la historia.

viernes, 18 de febrero de 2022

Posiciona tu gozo en donde es

Hace unas semanas estuve visitando una isla del caribe. Aproveché la ocasión para ponerme al día con mis lecturas, las cuales había abandonado un poco con todo el ajetreo diario del trabajo.

Unos de los libros que tengo es acerca de Dios, mi tema favorito, y me llevó a una reflexión muy intensa, tanto, que la considero la más fuerte e impactante desde el comienzo de la pandemia.

El primer punto es la eternidad. El autor plantea, al igual que el rey Salomón en el Eclesiastés, que Dios implantó la eternidad en nuestro corazón para que nunca dejemos de buscarlo. Para mi, ese solo punto, me cambió para siempre. ¡Que profundo y que sublime! Creo que puedo resumir la ansiedad que he sentido toda mi vida en ese vacío en el corazón que solo lo explica esa aseveración. 

A su vez, eso conlleva inevitablemente a comprender lo temporal de todas las cosas. Todo, absolutamente todo lo que podamos tener, poseer, desear, amar, etc. en este plano de existencia es temporal, lo vamos a perder, va a dejar de existir, de una manera u otra. Como dice uno de mis más grandes mentores: “El destino de toda relación es perderla”. Si la idea sienta en tu mente y logra bajar hasta tu corazón, creo que podrá causar el mismo efecto que logró en el mío. No se puede poner ni el motivo de alegría, disfrute, felicidad y mucho menos el gozo en algo que sea temporal, porque en el momento en que se va, y se va a ir de todas todas, con eso se va nuestro gozo y todo lo demás.

La única fuente de eterno gozo es Dios y su amor, su gracia, su misericordia. No hay otro lado en donde posicionarlo. Solo Dios ofrece la atemporalidad de todo lo que buscamos. Desde el principio al final, todos buscamos lo mismo. Sentirnos amados y poder amar, sentirnos aprobados y poder aprobar, buscamos la felicidad, la alegría y el gozo, sin importar las situaciones externas que se mueven diariamente y hasta desaparecen sin nuestro consentimiento ni aprobación.

El broche de oro de esta idea es que Dios mismo nos regala la solución definitiva para lograrlo. Desde el mismo momento en que se definió a si mismo con el “Yo Soy”, nunca dijo yo fui o yo seré, es Yo Soy, estado del permanente presente, no importa cuando lo digas, siempre está en el presente.

Lo otro, es que su presencia es igual a su ser. Tal como es aquí y ahora, está aquí y ahora con nosotros, todo el tiempo. Dios no estuvo, ni estará allá a los lejos. Está aquí, en este momento, con nosotros en nuestro corazón, brindando todo su amor, su bondad, gracia y misericordia.

Me parece que en muchas ocasiones nos comportamos y reaccionamos como si esto no fuese cierto. Cuando hay angustia, tristeza, desolación, desesperación, es simplemente un traspiés de nuestra memoria, pues olvidamos esta gran verdad. Dios nos ama, y siempre esta aquí con nosotros. Que gozo más inmenso para toda la eternidad, la cual ya comenzó.

Espero que tengas una semana y una eternidad de gozo en nuestro Señor. 

Amen.

miércoles, 9 de febrero de 2022

Anarquía a la vuelta de la esquina

En un principio pensé que eran exageraciones mías. Luego pensé que podía ser una proyección de mis miedos internos. Pero luego de observar con detenimiento y esperar unos meses ya puedo decir con total certeza que ya está sucediendo lo que había anticipado en marzo del 2020 – si aun no lo has leído, te invito a leer mi blog “Lo que se nos avecina”-

Como consecuencia directa de un aumento exponencial en mínimo tiempo de la incertidumbre mundial, los seres humanos hemos experimentado un estrés postraumático globalizado, con todo lo que eso implica.

Una de las consecuencias que más me preocupa es la latencia de una anarquía sin precedentes, a punto de estallar y nada ni nadie la va a poder detener.

Habrá personas, países y gobiernos que les interesa esta reacción, pero para el ciudadano de a pie representa el principio del final de la pseudo paz que existió hace poco tiempo.

Si no entiendes a lo que me refiero, tan solo presta atención en las calles y autopistas cómo está manejando la gente. ¿No te parece que ha empeorado considerablemente la agresividad al manejar? Siempre han existido desquiciados y bullies del volante, pero ahora, en especial el sexo femenino (no logro entender la tendencia) se han volcado a las calles a desafiar al primero que se les atraviese y responder con ferocidad enloquecida.

Traduzco esta conducta como la manifestación palpable de las etapas de la crisis o el duelo, la rabia fundamentada en un miedo inconsciente e incontenible.

Pienso que solo estamos a un segundo de que cualquier chispa encienda la llamarada del caos colectivo, se puede dar simultáneamente en varias ciudades alrededor del mundo. Se me viene la mente el titulo de una película de hace unas décadas “durmiendo con el enemigo”. Ya el mundo está polarizado por lo ocurrido – divide y vencerás, al buen entendedor pocas palabras – y en este rio revuelto los pescadores ya tienen sus redes armadas y listas para llenar sus botes. El gran perdedor es la humanidad y el planeta en donde habita.

Solo aquellos que creamos en algo mayor y eterno nos sobrevendrá paz interior que sobrepasa todo entendimiento humano. Al resto, ya los veo corriendo en círculos como pollos descabezados. 

Que Dios nos tome confesados, como dice el dicho. Disculpen la negatividad, no hay para mas. 


viernes, 10 de diciembre de 2021

El amor de Dios en la vida de pareja

Muchas veces en psicología se tiende a intercambiar el yo con el ego. Para esta idea, prefiero separarlos como lo que son. Para mi, el yo es nuestra esencia, lo que somos en realidad, seres espirituales, hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza. Mientras que el ego es la representación primitiva del deseo humano. Me gusta pensar que el yo busca a Dios, mientras que el ego lo rechaza en busca de la satisfacción de sus deseos.

Con eso en mente, se hace difícil concebir una relación de pareja que sea basada en el ego y no en el yo. La única manera que una relación exista es cuando se sedimenta en el yo. Si le pones cuidado al diario vivir podrás notar cuantas veces el ego se interpone en tu relación y tu felicidad, queriendo salirse con la suya satisfaciendo sus deseos sin importarle lo que quiere o necesita el otro.

El yo, en cambio, hace el esfuerzo fuera de lo común y busca el bienestar del otro. 

En la primera carta a los Corintios, San Pablo describe el verdadero amor, el cual no es otro que el amor que Dios nos tiene. Quiero que me acompañes a aplicar esta gran verdad a la vida diaria de la pareja.

Escribe cada una de las cualidades que menciona San Pablo y escribe a su lado cómo le puedes demostrar eso a tu pareja. Te comparto la que escribí para mi esposa para que tengas idea a qué me refiero con esto.

Es Paciente: Cuando mi pareja dice o repite cosas que no me gustan o no estoy de acuerdo, o simplemente me aburren, respiro profundo y elijo recordar todas las bellas razones que nos unen como pareja. Esto es solo un momento y un detalle insignificante.

Bondadoso: Aunque sienta flojera de ayudar con los deberes y mandados de la casa, tomo fuerzas y hago lo que haya que hacer para colaborar y quitar parte del peso.

No envidia: Si mi pareja tiene más tiempo libre que yo, en lugar de quejarme o criticarla, le doy gracias a Dios que tiene ese tiempo para su disfrute, me alegro por mi pareja.

No se jacta: en momentos entiendo que puedo tener más conocimientos o destrezas que mi pareja, pero decido aceptarlas con humildad y las entrego como lo que son, regalos o dones que provienen de Dios.

Sin orgullo: En las oportunidades que las cosas salen como quiero o aun mejor, evito pavonearme por las circunstancias y junto a mi pareja agradece mis a Dios por sus bondades.

Sin rudeza: Cuando estoy de mal humor y mi esposa dice o hace algo que me molesta, tiendo a tratarla con rudeza. Desarrollando mi espiritualidad diaria junto a ella logro contenerme de responder con rudeza en más ocasiones que antes. La meditación y la oración ayudan muchísimo a conseguir esto.

Sin egoísmo: Confieso que cuando como dulces, especialmente chocolate, no me gusta compartir. Desde que comencé todo este proceso soy capaz de compartir un poco con mi esposa, el esfuerzo bien vale la pena. A parte que no engordo más de lo que estoy.

Sin enojo: Cuando amanezco con los apellidos cruzados, en vez de reaccionar desde la rabia, me siento afuera de la casa a reflexionar y a orar. Ese pequeño ajuste hace toda la diferencia.

Sin rencor: Mi esposa, como cualquier otro ser humano (me incluyo), puede decir o hacer cosas que me molestan y a veces hasta me hieren. Se que está en mi guardarlo en el cofre de los rencores o botarlo a la basura. Escojo botarlos, ya con la grasa que acumulo en mi cuerpo es más que suficiente.

No se deleita en la maldad: Por supuesto que en muchas ocasiones me provoca hacer lo malo, lo que mi naturaleza humana me pide, y a veces me exige. El que diga que portarse mal, o lo que es lo mismo, no hacer el bien, no es sabroso, miente. Después de muchos años peleando he comenzado a ganarle ciertas batallas. Continuo en la pelea, con Dios a mi lado.

Se regocija en la verdad: Entiendo, comprendo y acepto que el amor que podemos sentir y tener hacia una determinada persona, en este caso, la pareja, no proviene de nosotros, es un simple reflejo del amor de Dios en nosotros. 

Todo lo disculpa: Esta parte, confieso, me cuesta mucho. Reconocer que algo de mi estuvo mal, y disculparme por la falla cometida no me es fácil. He aprendido con el paso del tiempo que si se puede lograr, aunque sea incómodo. Es casi como hablar en público. Al principio cuesta, pero luego se vuelve hábito y es fácil de manejar. 

Todo lo cree: Las dudas no faltan en las relaciones. De hecho, hay veces que sobran. Cuando me encuentro en duda, reflexiono y pienso que Dios sabe la verdad, y el resultado final está en sus manos. Decido creer.

Todo lo espera: Mi esposa no me deja de sorprender, siempre tiene recurrentes y nuevos detalles para conmigo. Yo trabajo diligentemente para hacer lo propio con ella. Pero sin embargo, mi esperanza en nuestra relación la baso más en la esencia del amor mismo, es decir, yo espero más de los frutos de nuestro amor que de ella, y espero, ella haga lo mismo conmigo.

Todo lo soporta: Para este punto se puede tomar prestado de los doce pasos: vivir un día a la vez. 

Sin extinción: Tomo conciencia que el poder del amor es infinito. Gracias a Dios su amor nunca se acaba. De la misma manera, mientras siga trabajando en la relación y el amor que profeso por mi esposa, lo canalizo en el mismo amor de Dios y reconozco su infinidad.

Como virtud: Esta parte la he venido desarrollando con la contemplación en la Palabra de Dios. Todos los días mi esposa y yo leemos devocionales y oraciones. Luego me quedo pensando acerca de lo leído y me inspiro en el amor de Dios. Esa es la gran virtud.

Los diferentes niveles que puede llegar a desarrollar una relación son por lo menos cuatro. El nivel más superficial tiene que ver con la atracción física y sexual. La segunda capa tiene que ver con coincidencias o puntos de encuentro de creencias y pensamientos, en donde también entran gustos comunes. Ahora bien, las dos capas más profundas son las verdaderas conexiones. La tercera capa tiene que ver con una conexión psíquica, y la cuarta con la conexión a nivel espiritual, allí en donde reside la verdadera esencia del ser, el enlace con lo divino, lo infinito y el verdadero amor, Dios.

Te invito a que después de hacer tu lista de valores y virtudes que le vas a demostrar diariamente a tu pareja, comiences a vivir con conciencia tu relación en el tercer y cuarto nivel. Que la conexión con tu pareja sea de un entendimiento profundo psíquico y espiritual, porque se supone que las dos primeras capas ya deben estar cubiertas, por eso están juntos.


jueves, 4 de noviembre de 2021

Los abusos

Esta semana los pastores que siempre escucho han estado hablando acerca de las relaciones abusivas. En un principio, debo confesar, que no me sentí aludido y solo pensaba en las personas que he atendido y uno que otro familiar. 

Pero en el episodio de hoy reflexioné acerca de mi mismo. Caí en cuenta que en muchas de mis relaciones fui bastante abusivo. De niño y adolescente lo fui con mis hermanos y con mis padres, muy grosero, por cierto. Después de adulto, con mis hijos por mi falta de paciencia y rapidez a la rabia. Luego con mi esposa por muchos años porque la trataba de controlar y manipular con mi carácter. Con la hija de mi esposa fui terrible de muchas maneras y creo que con algunos amigos también.

Le doy gracias a Dios primero por haberme permitido cambiar esos estilos, le doy gracias a mi familia y amigos por haberme aguantado. A mi esposa por soportarme, y espero esté disfrutando esta nueva versión.

Ahora, si me preguntas qué cambio, cómo y cuándo, es muy difícil y complejo de responder. Primero creo que tomó mucho tiempo, quizás más de diez años. Mucha oración y meditación en el camino. Hice hasta yoga por varios años. Hice Neurofeedback, psicoterapia, hipnosis y tomé mucho vino en el camino (eso si no lo he cambiado).

Creo que todo ha ayudado un poco a su tiempo y a su manera, en mi caso, la compañía de mi esposa y de mi familia que siempre han estado allí para mi, ha sido fundamental, junto con la fe que compartimos y nuestras oraciones. Los terapeutas que me han ayudado, medicamentos y suplementos que he ido tomando también han puesto su granito de arena.

Lo bueno es que el resultado me agrada, encuentro que me he convertido en una persona que la mayoría del tiempo está tranquila y reflexiva (excepto cuando manejo por las autopistas de California que vuelven loco a cualquiera). Me gusta que estoy mucho más lento para la rabia, y que mi primer y último pensamiento del día sea acerca de Dios y de su amor. Que vivo en un estado de pleno agradecimiento, reconociendo que todo lo que soy y tengo se los debo a mi creador.

Los años no pasan en vano, me han traído canas, pero también experiencia y sabiduría. Me parece haber comprendido que la madurez trata más acerca de comprender que cada acción y palabra tiene su consecuencia inevitable que de cualquier otra cosa. Que la paciencia se arma primero con amor y luego se debe estirar el tiempo como jugando con una goma de mascar. Le digo a los niños que atiendo: paciencia es saber esperar. Eso suena fácil y lógico, pero que condenada dificultad para lograrlo. Solo el amor lo puede todo.

Creo, no se, eso lo dirán mis hijos y mi esposa, que estoy más tierno y cariñoso. Hasta la gata que tenemos me acepta, y eso es mucho que decir. Para los que tienen gatos, saben lo que digo.

No cuento y reflexiono sobre esto para vanagloriarme o echármela de “papaupa” (se me cayó la cédula), es solo porque quiero que tú también pienses y reflexiones acerca de los abusos. Si has sido abusado(a) y has abusado. De ser el caso: perdona, perdónate y pide perdón, pero sobre todas las cosas, no sigas abusando ni te dejes abusar más. Nadie merece ser abusado de ninguna manera. Y oro con todas mis fuerzas para PapaDios te brinde el regocijo de su amor y perdón para que vivas una vida libre de abusos, y llena de su infinito amor.