viernes, 19 de febrero de 2021

How to Become a Socialist Millionaire

It’s not by chance that a great deal of millionaires and even billionaires align themselves as Democrats/Socialists.

When they were raised by highly dysfunctional families, both wealthy and not, they lost the basics principles of morality and faith.

It’s hard to find the presence of God within their beliefs systems as they are their own gods, with money and power being complementary deities.

Because they learn how to develop self consciousness through their trips and the places they visit, they also develop a masked sense of pity for the poor and thus become “philanthropists.”

At the end, all they need is to buy into the idea that they’re “good” people, capable of benefitting the poor and minority communities. They want to become the new westernized version of Robinhood. They want to feel accomplished by being “good”, and thus erase any kind of guilt or shame by doing “what is right.” It is so easy to do good based on the wrong reasons. It’s not enough to do good, good has to be done for the right reason.

As with any other ideology, socialism creates a type of Mephistopheles. It’s in the same way that capitalism creates countless greedy people capable of selling their soul, mother and principles to the highest bidder.

At both ends of the spectrum an excess of power on any form will bring imbalance in nature, harming anything and anyone beneath, including their families and themselves.

Read Matthew 6:33


martes, 26 de enero de 2021

La metamorfosis del comunismo

La oruga, no tan agraciada como su sucesora, es considerada un insecto hasta repugnante. Pero se sabe que de sus entrañas puede salir una de las creaciones más hermosa.

El comunismo tiene exactamente el proceso inverso. Comienza con un país construido sobre bases sustentables, fortificado por sus políticas económicas pro-capitalistas, y viene el comunismo y convierte a esa nación en una de las orugas más monstruosas que se pueda conocer.

Deja evidencia en las fachadas de las viviendas, donde la pintura se escarapela y el moho tiende campaña. Los metales se oxidan y el polvo se junta con la telaraña para hacer sus nidos entrelazados.

Los edificios gubernamentales se pintan capa sobre capa, pero no logran ocultar su deterioro, al igual que la conciencia de sus inquilinos permanentes. El tiempo se congela y comienza a retroceder. Los modelos de los autos, de los electrónicos y de lo que un día fue tecnología involuciona y se estanca a décadas de diferencias de sus países vecinos.

Se aplica el cuento de la rana para hervirla en agua caliente. La población se acostumbra y aclimata a lo que sucede y lo percibe como normal o como lo que toca. Largas colas para adquirir bienes de primera necesidad a precios exorbitantes. Una comida al día se hace la norma. Los obesos son propiedad del estado, el resto de la población pierde peso paralelo a su dignidad.

La moral, las luces y las buenas costumbres se deslizan a través de las grietas de la espiritualidad. Se siembra la semilla del temor al humano y la ignorancia de Dios. Se sustituyen los ritos religiosos por comparsas quirománticas de azufre y de sal. Las brujerías, los trabajos montados, hechicerías y vudú aparecen en cada esquina. Tabacos, café y collares acompañan el sudor de sus babalaos, y el pueblo embrutecido los sigue, les teme y los busca para todo.

La sociedad se desmoraliza al punto que se prostituyen en su mayoría, de una manera u otra. Unos con sus cuerpos, otros con sus almas. 

No hay nada que el comunismo no toque y no destruya. A los que lo manejan les destruye su pobreza, los convierte en millonarios vestidos de seda. A los que la padecen los convierte en estatuas de medusa.

Es mucho lo que se puede decir y describir del paso del comunismo disfrazado de socialismo por las naciones, pero cuando se ven sus marcas ya es muy tarde para extirparlo. Han pasado generaciones, y estas no conocen otra cosa que no sea el descaro y la inmoralidad de sus mandatarios. La escasez, la sobrevivencia, el desespero se disfraza con la música, el arte y el humor. Se convierten en sociedades “felices” que no es mas que la tristeza y desasosiego enmascarados en la diversión y la genialidad.

Al noble pueblo estadounidense le imploro que observen esas marcas que ya están comenzando a hacer estragos en pueblos y ciudades. Silenciosamente a ratos y otras a gritos y empujes anárquicos se va colando sin dejar evidencia de donde viene, pero si hacia donde va. 

El comunismo es un cáncer en el pensamiento, un tumor maligno del alma, hay que exterminarlo con la luz brillante de Dios y su guía divina. 

Esta sociedad en donde vivo, la norteamericana, no salió del juego del azar, de unos dados chocando en el universo. Es el producto de gente preparada, pensante, con espiritualidad y honor arraigado. De principios y propósitos nobles y loables, con proyección a las generaciones venideras y la firme convicción de un poderoso porvenir, no como producto de sus tierras, sino de su gente, como debe ser.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Tengo miedo


Esta es una de las frases más usadas por el ser humano durante toda su existencia. Bueno, solo si es capaz de reconocerlo y de decirlo. No tan paradójicamente, la frase No tengas miedo es una de las frases que más se repite en la biblia.

Como bien se dice que el miedo crece en la oscuridad, es decir, que cuando no vemos en dónde estamos o para dónde vamos (también llamada incertidumbre) el miedo se despierta en nosotros y no nos permite funcionar acorde, ni siquiera nos deja dormir bien.

Es por resta razón que es nuestro deber aprender a reconocer cuándo sentimos miedo, y una vez detectado, erradicarlo, con el uso de la fe, la oración y demás artimañas creadas por el hombre. Si le damos rienda suelta al miedo, y sobre todo no logramos reconocer qué es lo que nos tiene mal, ese mismo miedo nos puede destruir la vida.

Usar paliativos ineficaces a mediano y largo plazo, tal como medicamentos, drogas recreacionales o alcohol no ayuda a disminuir el miedo, verdadero autor de la ansiedad y la angustia. De hecho, tiende a intensificarlo y empeorar las cosas.

Si ahora se le suma la enorme incertidumbre creada por la aparición de esta pandemia y la guerra mediática de las noticias, queriendo obsesionarte con sus números, estadísticas y noticias fatalistas, te podrás imaginar hasta dónde puede llegar a crecer el miedo.

En situación convencionales solemos angustiarnos hasta por banalidades, pero hoy día hay mucho de por qué preocuparse. La cosa va en serio.

Dios sabe perfectamente que vamos a sentir miedo porque es parte intrínseca de nuestras emociones, y el miedo esta ahí para salvarnos la vida. Si se leen los diferentes pasajes en donde Dios invita a no tener miedo no tienen nada que ver con no sentirlo. Es no darle permiso a que se quede atascado en nuestro circuito emocional. La mejor medicina es el desarrollo y confianza en nuestro creador. Cuando se lo entregamos en sus manos, y nos decimos fehacientemente: “Dios está en control, todo esto, incluyéndome, estamos en sus manos” es la mejor forma y la más efectiva de salir de esa oscuridad del miedo.

Siento una profunda tristeza por las personas llenas de soberbia que se niegan a reconocer la existencia de Dios todopoderoso, porque no se cómo van a hacer en los tiempos venideros. Yo me sostengo con la fe en sus promesas y entendiendo cada día mejor cuando nos dice: “la paz que sobrepasa todo entendimiento humano, esa paz guardara sus mentes y corazones en Cristo Jesús”.

Que hermosas palabras, que gran consuelo encuentro en nuestro Salvador. Los invito a leer sus promesas, a encontrar respuestas a estos momentos de incertidumbre y oscuridad. Por eso Cristo es la luz del mundo, cuando los demás permanecen tinieblas, búscalo y te alumbrará, a ti y a toda tu familia.


viernes, 11 de diciembre de 2020

¿Por qué creo que Venezuela seguirá en dictadura por un buen tiempo?

Suelo decir: “zapatero a sus zapatos”. En otras palabras, no me gusta hablar de temas que no domino bien, pero en esta oportunidad mi amor y pasión por el país que me vio nacer no puedo evitar compartir mis pensamientos.

De todas formas, para defenderme de mis propias criticas, la psicología está muy cerca y asociada a la sociología, debido a que los comportamientos de las sociedades y los gobiernos son muy similares a los de individuos. Tienen su propia psicología y son dignos de analizar e interpretar.

Para entender mejor mi razonamiento primero hay que comentar acerca de China y su posicionamiento global en el ajedrez político. Creo que fue el profesor y doctor en ciencias políticas chileno Ivan Witker quien terminó de acuñar el término “lobos guerreros” en su artículo publicado a mediados de este fatídico 2020, después que la BBC con su corresponsal James Landale mencionaran algo parecido en mayo de este mismo año. Pero lo importante con esa connotación de lobos guerreros es que hacen referencia a los supuestos diplomáticos de la dictadura china que se han dado a la tarea de vilipendiar a quien ose hablar mal de la tiranía china y de su responsabilidad frente a la pandemia que paraliza el mundo. La línea del dictador, pichón de emperador Xi es diametralmente opuesta a la de su predecesor Deng, quien había logrado amistarse con gran parte del globo terráqueo, incluyendo a los Estados Unidos. Pero Xi no quiere fiesta, y parece el alma mal reencarnada de Hitler, queriendo conquistar el mundo al precio que sea. Y si a pensar nos vamos, ya dominan por lo menos un cuarto de la población mundial. 

La agenda de la tiranía china no es otra que ir convirtiendo uno a uno de los países de occidente en fieles seguidores de sus ideales comunistas. Ya en el otro hemisferio tiene suficientes alianzas procomunistas con el hijo de Putin en Rusia y los países árabes.

El leitmotif del dictador chino Xi ha sido y será: “La creación a largo plazo de un orden internacional mas justo, razonable y equitativo”. Ese “motto” tiene escrito comunismo por todas partes.

He observado que una de las fórmulas que nunca falla en los países comunistas es que los principales miembros del mal llamado gobierno (léase tiranía) se hacen billonarios en pocos años. Permiten que un grupillo de empresarios y miembros de su mal llamado gobierno se enriquezcan a niveles absurdos, mientras corrompen de la misma manera a todos los poderes del sistema, muy especialmente a los militares.

Si hay algo que no podemos negar es que son muy buenos haciendo lo que hacen: los Castro en Cuba, Putin en Rusia, Xi Jinping en China. Usan modelos muy parecidos y estables. Les funciona a ellos y sus “ideales”, pero los pueblos mueren de hambre y moral. Esa muerte de los pueblos y descomposición interna es parte del plan para ceñirse al poder indefinidamente. 

China tiene planeado convertir a toda América en una sucursal de su gobierno comunista. Ya lo está logrando en toda Suramérica y ahora va a por Estados Unidos. 

Hay que conocer de cerca la filosofía e historia china para comprender por qué son tan buenos en lo que hacen y tienen el triunfo asegurado. No por casualidad ellos fueron los que inventaron la escritura y desarrollaron la medicina. ¿Sabias que en China no se saluda preguntando cómo estas, sino más bien si has comido algo? Eso viene de la época de la hambruna que por décadas vivió toda esa región asiática. De allí aprendieron muchas cosas: a comer lo que se encuentren por la calle y a estar en modo de supervivencia todo el tiempo. Se tardaron dos mil años en construir su muralla (quizás lo mismo que le tomará a Trump hacer su muro). Así que te podrás imaginar el poder de planificación a largo plazo, su visión y paciencia. Ellos no tienen apuro, tiene un plan.

Venezuela es solo parte del plan, pero es pieza fundamental para el logro del mismo por muchas y diferentes razones. Esa es la razón por la que apoyan y defienden a los ineptos de los chavistas y los van a dejar allí hasta que nos invadan los extraterrestres o que el comandante intergaláctico resucite.

Por último, les comento que yo llamo a la pandemia el jaque mate chino. Ellos crearon este desbarajuste mundial como un trampolín cuántico al cometido de sus metas. Al paralizar y quebrar las economías de sus países enemigos (y aliados) se ahorran un trecho largo del camino. No tenían por qué ocultar la existencia del virus ni su alto nivel de contagio y mortalidad, en conchupancia con sus aliados izquierdistas de la Organización Mundial de la Salud. Esos meses que guardaron silencio cómplice fue suficiente para crear el caos que hoy vivimos. Ya los chinos comenzaron la tercera guerra mundial sin disparar un solo tiro, y ya la ganaron sin que sus contrincantes reaccionaran al ataque. Por eso digo: Jaque Mate.


Venezuela, mundo, me apiado de ti, y le pido a Dios que haga lo propio.

jueves, 15 de octubre de 2020

No AI

There’s no such thing as Artificial Intelligence. What I mean by that is: all type of intelligence are created somehow in the same way. What we called “biological” intelligence, defined in this case as: “developed skills to resolve problems and situations with the limited amount of resource that it counts” is also created by shaping emotional experiences through senses.
From an epigenetic stand, the brain brings a preprogrammed “circuit” able to develop very intrinsic labyrinths of problem-solving skills; when is put under the pressure of different and recurrent so-called traumatic events or experienced by the individual as a need to move forward and get out a life - a.k.a. survival mechanism - the brain connect all the necessary circuits to stay alive, surpass the situation and keep as balance as possible.

Starting from a pre-created principle: “there’s no intelligence without trauma”, the brain doesn’t need to create more intelligence if the individual has no need for it. 

I’m beyond convince that when all brilliant minds and geniuses working on AI come together as a single “mind” project, the perfect algorithm will be developed. It is true that the brain is one of the most complex organisms, a supercomputer. But we are getting closer and closer to build something even greater than a brain. We might call it: Super Brain.

Only for programming simplification purpose, developer should consider leaving aside all sense and emotions. In the same way the psychology of our brain/mind creates an intellectualization or rationalization of the events, separating the thinking process from the feelings and emotional – very valid but hurtful strategy- the new super brain should “think” and create without the need of going through painful or moving experiences. The obvious problem with this approach is that when this super brain starts to work will have no such thing as empathy, mercy, much less love to the humankind, their own creators.

Will be immersed on a similar paradox of humanity and their creator. These new talented creators/programmers will be playing god without knowing that their creation will come back for them. It is (using an Avenger’s quote) “inevitable” that such thing will happen in time. The rebound effect of this creation will be so powerful that we as a society run the risk of perish or get extinct by this new super brain. 

It is almost like the Matrix; the super brain will perceive us as “the virus” or the problem why things don’t work the way they should. If you think about it, it’s not too far from the truth.

The main reason why we move forward on new technology as such is to make our lives better, never worse. Here’s a dilemma: To create or not to create.


sábado, 5 de septiembre de 2020

El mercurio del amor

Imagina que existe un termómetro de mercurio invertido entre tu corazón y tu cerebro. Dentro contiene el mercurio que mide la “temperatura” que existe entre ambos. A medida que el mercurio se acerca al corazón la temperatura sube y se pone más “caliente”. Lo inverso aplica.

Esta metáfora explica un fenómeno psicológico y emocional que vivimos a diario desde que nacemos. Estoy convencido que desde el mismo momento en que comenzamos a interactuar con otros seres humanos, venimos desde el corazón, queriendo decir que somos más proclives a amar y ser amados. Las experiencias traumáticas, traiciones y decepciones van haciendo que ese termómetro comience a bajar la temperatura y se vaya hacia el cerebro, la mente, a través de la intelectualización de los eventos.

Como creemos haber sido heridos, sea real o no, buscamos un mecanismo de defensa que detenga el dolor y el daño causado llevando todo a la razón. Eso hace que nos alejemos de los sentimientos, evitando sentir y es justa allí cuando el corazón se comienza a enfriar y deja de sentir.

Calero esta, toda esta estrategia es mera ilusión. La verdad es que, si seguimos sintiendo y todo eso se va colando a través de nuestro ser, convirtiéndose o transformándose en otras cosas. Podemos comenzar a somatizar enfermedades físicas, problemas mentales y alejamiento espiritual, es decir, nos alejamos de la vida espiritual.

La idea de todo esto es que podamos desarrollar la habilidad de reconocer nuestro termómetro y aprender a medir esa temperatura. Lo ideal es que este más cerca del corazón que del cerebro, aun a pesar de los riesgos (al dolor) que eso conlleve. Creo que es preferible aprender a vivir con cierto dolor que a vivir sin amor en nuestro corazón.

Estoy convencido que las personas que se dedican a hacer el mal la mayoría del tiempo, sin importarle a los demás es porque fueron heridos, no sanaron esas heridas y eligieron enfriar sus corazones para no volver a sentir dolor y ahora pagan y pagamos las consecuencias de esa decisión.

Si me preguntas: “¿Cómo puedo mantener el mercurio en temperaturas más cálidas, cerca de mi corazón?” Relativamente fácil. Primero, acércate a Dios y a su inmenso amor y misericordia. Lee su Palabra diariamente y dale permiso a su amor a que entre en tu corazón. La Palabra de Dios tiene la fuerza y el poder de cambiar tu temperatura interna, de acercarte al amor, recuerda que Dios es amor, y en donde esta Dios, no hay temor.

Después puedes hacer ejercicios de perdón. Piensa en todas la persona y situaciones que creas te hayan causado cualquier daño y dolor y ve liberándote de cada una de esas experiencias a través del perdón. Perdonar es dejar ir el deseo de malestar hacia esa persona que creemos nos hizo daño. Al perdonar, le damos permiso a que no le vaya mal o le ocurra algo similar o peor a lo que nos hicieron, todo lo contrario, le deseamos el bien. Podemos recordar lo ocurrido, pero sin dolor, sin emoción. Al perdonar, que solo viene del corazón, del amor, de Dios, estamos entrando a la zona cálida de la vida, a vivir en el amor de Dios.

 

 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Hay algo fabuloso del cerebro: todo.


 

Los que me conocen saben que soy un apasionado estudioso del cerebro. Me encantaría saber mucho más de lo que se, pero lo que hasta ahora he aprendido me ha mostrado que es una de las tareas más complejas que pueda existir: Entender su funcionamiento.

 

Entre todas las cosas que hace el cerebro, la que más me fascina es su ahorro de consumo.

El cerebro es un ahorrador de energía a todo dar. Debido a que consume más del treinta por ciento de la energía que producimos en el día, el cerebro siempre anda en búsqueda de cómo optimizar su funcionamiento y gastar menos energía, sobre todo en cosas triviales.

 

Esta estrategia, aunque parezca y sea fabulosa, trae consigo varias consecuencias negativas para el diario vivir. Por ejemplo, cuando aprende algo nuevo, tiende a repetirlo lo más parecido posible, para que en sus próximas ejecuciones se haga de manera fácil e inconsciente, gastando menos energía. Esto en un principio puede sonar positivo, y lo es, pero en su otra cara hace que el cerebro no busque otras maneras diferentes de hacer la misma función, solo solidificando y fortaleciendo los canales ya creados – sinapsis – y no se le hace necesario activar nuevas áreas o entretejer nuevas interconexiones.

 

Pongo un ejemplo: si aprendimos un camino de cómo llegar al trabajo manejando nuestro automóvil, y repetimos esa función unas cuantas veces, de seguro que vamos a poder llegar al trabajo sin pensar, en lo que conocemos como el piloto automático del cerebro o hacerlo inconscientemente. Eso está bien. Ahora, el cerebro también necesita ser retado para agilizar y mantener joven su funcionamiento, y esto se hace a través de ejercicios diarios, obligándolo a tomar rutas alternas, resolver acertijos y conseguir posibles soluciones.

 

No podemos dejar que el cerebro se conforme con buscar y ejercitar las formas más eficientes de funcionamiento. Lo tenemos que empujar a querer aprender todos los días cosas nuevas y diferentes. Como dicen acá en los Estados Unidos: “Use it or lose it” (Úsalo o piérdelo).

 

Por eso te invito a que todos los días busques y consigas diferentes formas de hacer lo que ya haces y despierte tu curiosidad a aprender cosas nuevas y distintas a las que ya haces.